Hace poco estaba leyendo un devocional con el Dr. Eric Thomas que hablaba sobre la importancia de tener un plan. Lo primero que menciona es la necesidad de establecer un objetivo claro, un sueño, un destino al cual quieras llegar. Una vez definido, el siguiente paso es crear un plan detallado, un paso a paso que te guíe hacia tu meta.
En mi vida, he soñado con muchas cosas, algunas tan grandes que parecían imposibles. Este mensaje del devocional captó mi atención porque días antes había escuchado al pastor Randy Morrison hablar sobre la planificación y la conocida frase: “Si fallas en planificar, planeas fallar”.
Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que, en muchas ocasiones, he dejado que el azar domine mi vida. Solía pensar que, por ser un gran soñador, Dios simplemente me bendeciría con el logro de mis metas. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, he visto disminuir mi efectividad para plantearme objetivos y alcanzarlos.
Cuando era más joven, todo parecía fluir con facilidad porque estaba siguiendo un camino ya establecido: estudiar una carrera universitaria, graduarme y conseguir un empleo. Este plan me funcionó, pero el resultado no me satisfizo. Descubrí que prefería los resultados y la libertad de un emprendedor sobre la estabilidad de un empleo. Quería tener el control de mis ingresos y perseguir el sueño de la libertad financiera.
Pasados más de 15 años desde mi graduación, reflexiono sobre la importancia de las estructuras. En la universidad, todo estaba organizado: un listado de asignaturas pendientes que me mostraba el progreso hacia mi meta, la graduación. Luego, al ingresar a una firma de auditoría, seguí un plan de carrera claro que me permitió ascender rápidamente.
Pero todo cambió cuando decidí emprender. Perdí la estructura. Ahora era yo quien debía crear mi propio plan, y no me fue tan bien. Mi entorno no estaba preparado para apoyar el emprendimiento, y enfrenté muchos fracasos por ensayo y error.
Afortunadamente, con los conocimientos adquiridos como auditor y lo aprendido sobre ventas y liderazgo en una empresa de network marketing, logré sacar adelante mi negocio. Pero el resultado no cumplió mis expectativas, y después de más de 10 años, me encontré frustrado y lejos de mis sueños.
Lecciones que aprendí sobre la planificación
1. Adaptarse al cambio: El entorno cambia constantemente, y no adaptarme fue un error. Aunque mis objetivos eran claros, las acciones que llevaba a cabo no eran adecuadas para el contexto. La falta de flexibilidad y un exceso de confianza me llevaron a ignorar señales importantes.
2. Reconocer tus limitaciones: Creer que lo sabía todo me llevó a subestimar a otros y a sobrevalorar mi conocimiento. Esto solo retrasó mi progreso.
Al mudarme a España desde Venezuela, pensé que en un país de primer mundo todo sería más sencillo. Creé un plan de emprendimiento que, una vez más, no funcionó. Me cansé de fallar y, por un tiempo, abandoné por completo la planificación.
La solución: Encontrar un plan probado
Un día, escuchando The Ramsey Show, descubrí los Baby Steps, un sistema de 7 pasos para lograr estabilidad financiera. Me impresionó su simplicidad y efectividad, probada por millones de personas. Aunque es un plan diseñado para el contexto estadounidense, decidí adaptar sus principios a la realidad de España. Así nació Mi Jardín Financiero, un sistema en 5 pasos que primero probé conmigo mismo y que ahora utilizo para ayudar a otros.
Desde entonces, he visto cómo este plan ayuda a migrantes y personas en situaciones de cambio a organizar sus finanzas y recuperar el control de su vida económica.
Conclusión
Busca un plan probado, práctico y ético. En mi caso, los principios bíblicos han sido la base de mi metodología, porque aportan un marco moral sólido y aplicable al día a día. Este enfoque no solo transforma tu vida financiera, sino también tu forma de pensar sobre el dinero.
Si estás listo para reestructurar tus finanzas y construir un futuro sólido, te invito a dar el primer paso conmigo. Encuéntrame en misike.es como Alexis Mendoza, tu coach en finanzas personales y pequeñas empresas.